sábado, 30 de junio de 2007

Lutero, de Eric Till




Nombre original: Luther
Director: Eric Till
Origen: Alemania
Año: 2003

Es una película energética, provoca un fortalecimiento en el espíritu del espectador, aunque advierte ante la facilidad de que esa energía se desvíe de los ideales que la enardecieron. La película es sumamente correcta, no se perciben fallas notorias en ella, aunque peca de ser muy lineal, y poco original en su narración.

Dentro de esa propuesta simple, las escenas tienen una importante energía y van tocando los aspectos sociales que fueron surgiendo, mientras se encaminaba Lutero a dirigir la separación alemana de la iglesia católica. Principalmente al comienzo de la película, pero retomándose a través de toda su extensión, la repugnante corrupción de la iglesia vendiendo la salvación por monedas a sus ignorantes fieles, es presentada crudamente en varias escenas, siendo este indignante papel de la misma, el que provoca la reimplantación del Dios misericordioso por parte de Lutero, en contraste al Dios juez y tirano impuesto por la iglesia romana para fomentar la venta de sus salvaciones. A su vez, esa ignorancia del pueblo, le ocasiona al mismo la sensación de desamparo cuando pierden fe en la salvación que compraron, y no comprenden como moverse cuando se les otorga la libertad. Ese estado, esa incertidumbre, esa falta de dirección impuesta, le es doloroso al pueblo, y su debilidad, su falta de coraje, su pobre individualidad, su falta de experiencia de ser libre, provoca el rápido retorno a ser seguidores, bastó que alguien propusiera un liderazgo, y todos calmaron su caos mental siguiéndolo, y así las ideas en contra de la mercantilización de la espiritualidad impuesta por Roma, fueron usadas como justificación de una barbarie contra esta.

Luego la película narra la nueva intervención de Lutero, deteniendo el caos establecido, encauzando la revolución que inició, y culminándola victoriosamente con la apertura de esa nueva rama dentro del cristianismo, pero es en el punto anterior donde creo que el director busca que se reflexione.

La ignorancia del pueblo sobre como vivir siendo libres, ese fue el problema de esa sociedad, y como dije en otra crítica, lamentablemente es el problema que sigue existiendo en nuestra sociedad. El mundo no avanza en esos temas, y es lógico que no avance porque a quienes tienen el poder no les conviene que avance, y para ello se sigue educando al rebaño, para que se comporte como rebaño, para que trabaje como rebaño y para que muera como rebaño. La película es importante al desnudar ese problema, al mostrar lo fácil que es pasar de un ideal a otro, y lo doloroso que es tratar de buscar el propio.


lunes, 25 de junio de 2007

El evangelio segun San Mateo, de Pier Paolo Pasolini




Nombre original: Vangelo secondo Matteo, Il
Director: Pier Paolo Pasolini
Origen: Italia, Francia
Año: 1964

El director propone un esquema de este evangelio. Cubre casi la totalidad de los hechos descriptos en el mismo, aunque recordándolos simplemente, no se detiene a analizarlos sino que los enumera, elige recorrer el mismo en extensión y no en profundidad. Teniendo en cuenta esa decisión, la concreción es impecable.

La estructura del guión esta finamente realizada, la misma logra integrar las principales acciones de Jesús, manteniendo una historia coherente, con un ritmo marcado, e interesante. Manteniendo el juicio anterior, considero que la escena de Salomé queda descolgada de las restantes, siendo a mí entender el único error en el guión, el cual creo que hubiera alcanzado la perfección si obviaba por completo esa referencia.

Si bien el guión es de muy alta calidad, creo que en la fotografía esta el punto más destacado de la obra. La composición, y puesta en escena esta cuidada al detalle, provocando que muchos de los fotogramas que se deslizan ante nuestros ojos, sean representaciones fieles de conocidos cuadros renacentistas. El trabajo realizado en la postura de los cuerpos, y en las expresiones de los rostros, generan imágenes claramente relacionadas con el arte mencionado, sin dejar de sentirse naturales y creíbles. Este último punto, esa identificación del actor con el personaje, sumado al de las locaciones y extras con un determinado espacio y tiempo, genera la sensación de que se nos regaló la oportunidad de vivir esos instantes. La película como un todo logra esa sensación, quizás sea más identificable en la profundidad de la expresión de los rostros, derrochada en numerosos primerísimos planos, o en los medidos movimientos de cámara, pero son infinitos elementos sutiles que en conjunto construyen esa inigualable atmósfera, y que dan esa extraordinaria sensación de estar presentes.

Finalmente, quiero señalar diversos aspectos de menor importancia, pero que captaron mi atención. En primer lugar la elección de la música con la cual se abre y cierra la obra, la misma esta emparentada con los cantos del candomblé, el culto afro-brasileño que fusiona los Dioses africanos con los santos cristianos. Es una opción extraña, cuando se está realizando una ejecución tan fiel del evangelio, seguramente halla sido un guiñó de Pasolini al espectador. En segundo lugar, la primera escena, es el mejor ejemplo del excelente trabajo con las expresiones en los personajes, la extraña belleza de Maria, y la secuencia de planos-contraplanos con José utilizando montaje axial, va construyendo la situación mediante mínimos gestos faciales. Por último, un pequeño detalle en el casting, el cual es excelente al elegir los rostros de los personajes según sus personalidades, pero peca sin embargo de mostrar a todos ellos como marcadamente italianos. Probablemente darle apariencia judía colisionaría con el imaginario instaurado mediante la iconografía, pero quizás un registro étnico más neutro hubiera funcionado mejor.


lunes, 18 de junio de 2007

Hermano sol, hermana luna, de Franco Zeffirelli




Nombre original: Fratello sole, sorella luna
Director: Franco Zeffirelli
Origen: Italia, Inglaterra
Año: 1972

La historia de San Francisco de Asís es contada con altibajos. En la obra, escenas bien elaboradas se intercalan entre pasajes algo ingenuos, siendo el final, el punto más alto en contenido y fotografía.

Los paisajes angelicales que pueblan la película, caen en demasiados lugares comunes, y creo que fallan justamente en mostrar la particularidad de Francisco en ver la belleza en las cosas simples. Al elegir lugares que universalmente se asumen como agradables, pierde fuerza la mencionada singularidad de este personaje, dado que cualquier persona ve belleza en ellos, una búsqueda más minimalista de la belleza hubiera funcionado mejor en transmitir esa característica. El otro punto bajo, es el constante uso de las cancioncillas simplonas, es otro lugar común en el que cae el director en esta obra, y en este caso con el agravante que las mismas juegan en contra de la figura de Francisco que se quiere pintar. Estas canciones resultan tan fastidiosas a medida que van cubriendo la película, que en ciertos momentos surge la idea de abandonar la sala en medio de la proyección, aunque la valiente decisión de soportarlas, es compensada con creces por un final, conceptualmente fuerte, y cinematográficamente bien guionado y ejecutado.

Entre esas secciones molestas de la película se rescatan tres escenas de importante realización. La primera es precisamente el comienzo de la película, con Francisco volviendo moribundo de la guerra, y en el delirio de su convalecencia, la narración navega, mediante una elaborada edición, por los eventos previos de su vida, culminando en el momento de su recuperación, con la escena de comunicación con el pequeño animalillo volador, la cual es como el nacimiento del nuevo Francisco, la del Francisco conocido por la humanidad. La segunda escena interesante es cuando Francisco visita a los empleados de su padre, enterrados en las catacumbas donde entintaban los telares. La desgracia esta bellamente pintada en los rostros poco humanos de estos infortunados seres, su palidez, sus ojeras, sus expresiones vacías, su dolor asumido, golpean hasta el corazón más duro, y destrozan al sensible Francisco, desencadenando el final de esa escena, con él ayudando al anciano aterido, cuyo profundo dramatismo, conmueve como solo los directores italianos pueden hacerlo, dispersando la tensión acumulada en lo previo. Finalmente, la tercera escena destacada, es el brillante final. La entrada de estos primeros franciscanos, a la suntuosa catedral donde se entrevistarán con el papá, es impecable. El interminable camino que recorren entre el saturado lujo que los oprime, el contraste radical de esa acumulación ridícula de riquezas y poder, con la sencillez predicada por Francisco, el peso del error en la búsqueda, en cada paso, en cada aumento en la fastuosidad de la ornamenta a medida que la distancia con el papa se acorta, y luego el discurso, simple, conciso, preciso, pero fuerte, brutalmente fuerte, lo suficiente para atravesar todo el circo de lazarillos del papa, todo el oro de las paredes, el brillo de las joyas incrustadas, la seda acartonada, los disfraces sobre disfraces, y luego de atravesar todo eso, alcanzar directamente el alma aprisionada del papa, hacerla aflorar, al punto que la misma le hace doblegarse ante los pies de Francisco, reconocer su verdadera grandeza, entre ese mar de basura. Y luego del milagro, lo efímero de este, el papa vuelve inmediatamente a su sitio, se aleja, se cubre de fastuosidad, y todo queda igual.


jueves, 14 de junio de 2007

El proceso de Juana de Arco, de Robert Bresson




Nombre original: Procès de Jeanne d'Arc
Director: Robert Bresson
Origen: Francia
Año: 1962

Probablemente no capté la intención del director, o no entendí hacia adonde dirigió su arte, pero si bien fue una película correcta, estuvo por debajo de lo esperable para un director como Robert Bresson, y un personaje como Juana de Arco. Si hilamos más fino, considerando que en la versión de Carl Theodor Dreyer la genialidad estuvo en el excelente trabajo de actuación, y conociendo el bajo registro con el cual Bresson se maneja en ese sentido, podíamos intuir que desarrollar una buena versión sin utilizar ese recurso iba a ser un gran problema.

A mi entender Bresson se quedó sin material para crear, la historia le negaba flexibilidad a la trama, y su estilo le quitaba otra variable, a lo que se le agrega que en los otros aspectos tampoco encontró la forma de lucirse. La película transcurre monótonamente en un ir y venir de Juana, desde su celda al lugar donde es juzgada y de allí de nuevo a su celda, en todo momento se muestra segura e intransigente, no habiendo drama incluso, ni en el momento de retractarse, ni al retomar su posición, todo es constante e insulso.

Dentro de ese panorama de poco destaque, queda en la retina la constante búsqueda de los pies de los personajes en los encuadres, y al finalizar el previsible juicio, se suceden algunas búsquedas simbólicas: las palomas volando de una forma extraña, la curiosa aparición del perro cuando Juana es conducida a la hoguera, y el final con la cruz levantada, las cuales me resultan demasiado ambiguas como para dar una opinión.


sábado, 9 de junio de 2007

El puente, de Bernhard Wicki




Nombre original: Brücke, Die
Director: Bernhard Wicki
Origen: Alemania Occidental
Año: 1959

Una historia olvidada en la decadencia del imperio nazi, es el argumento elegido por el director para mostrar su visión crítica sobre la guerra y el patriotismo. La película recorre aspectos relevantes de la vida en tiempos de guerra, y aunque es narrada en forma correcta, pienso que se excede en el tiempo utilizado para introducir al espectador en la historia, especialmente cuando toda esa información obtenida en esa extensa primera parte de la película, no influye en su desenlace.

Aunque larga para el corto desenlace, la introducción funciona bien documentando el deterioro de la sociedad envuelta en el clima de guerra. Los rostros derrotados, las esperanzas muertas, el resistir como única meta, la vida opaca, triste, y gris arrastrándose en cada humano, el deterioro en las relaciones, en el nivel de vida, y en la educación, la atmósfera pesada de una solitaria vejez de la humanidad esperando su muerte.

Dentro de ese opresivo clima, se logra expresar bien el contraste entre los adultos derrotados, y los adolescentes exacerbados de patriotismo. Los primeros, concientes de la caída del imperio, revelan su desesperanza de distintas formas: el jefe del partido dentro del pueblo huye, el profesor busca evitar que sus discípulos se conviertan en mártires de una guerra ya perdida, las madres sentimentales, o estoicas, comparten la certeza de la segura pérdida de sus hijos, los policías desatienden los delitos menores y hasta el militar, otorga una misión sin importancia buscando evitar la muerte de los recién alistados. Los segundos, ven la guerra como un juego fascinante, una posibilidad de mostrar todo su valor, toda su energía, toda su astucia, una vía para dejar de ser niños subordinados a estos adultos pusilánimes que los rodean, superarlos, y convertirse en héroes.

Cuando llega el desenlace, estos adolescentes, van tomando conciencia de la crueldad de la guerra, se escapa bruscamente el lado lúdico que ingenuamente veían, y rápidamente caen el patriotismo, la valentía, el compañerismo, y lo único que queda es el sufrimiento y la supervivencia, y allí, cuando nada positivo sobrevive, son concientes de lo inútil que ha sido su martirio.


jueves, 7 de junio de 2007

Galileo, de Joseph Losey




Nombre original: Galileo
Director: Joseph Losey
Origen: Inglaterra
Año: 1975

La genialidad, y su incompatibilidad con el mundo, son representadas magistralmente por esta obra de Joseph Losey. Allí se ve como el poder económico, y el religioso, el cual no es más que un disfraz del primero, carcomen la producción de este personaje excepcional.

Además de sus aportes científicos, Galileo regala unos conceptos muy valiosos que chocaron con la sociedad en la que vivió, y lo que es más lamentable, siguen chocando, cuatro siglos más tarde, con nuestra sociedad. Uno de estos aportes, es el objetivo de la ciencia, el cual considera que debería buscar hacer más fácil la vida a la humanidad. A esta conclusión llega en el ocaso de su vida, cuando, preso por la inquisición, le confiesa a su aprendiz su error de haber recurrido al papa para volcar sus conocimientos, en un momento en que, gracias a su “invento” previo, la astronomía se discutía en todos lados, y si hubiera difundido sus conocimientos al pueblo, le hubiera otorgado un poder mayor que el del Vaticano. El otro aporte, se expresa simple y contundentemente en una frase, parafraseada de esta manera: “Lo triste no es una tierra sin héroes, sino una tierra que los necesite”. La misma surge como respuesta ante el reclamo de sus aprendices por haberse retractado, por haber evitado la tortura y la muerte, por no haber sido un héroe, y creo que la respuesta es brillante, esas simples palabras desnudan uno de los grandes engaños que históricamente se usó para proteger el poder y su injusticia: la necesidad de héroes. Desde los escritos antiguos, a las vomitivos mainstream de hollywood, la mayoría de historias se construyen alrededor de un héroe, y esto se instala como un cáncer en nuestros cerebros, se esculpe la idea de que para combatir la injusticia reinante, es necesario un héroe, y como no lo somos, no la combatimos, y gracias a esto la injusticia reina. Yo no soy un héroe, tu seguramente no lo seas, tengo pocos lectores para tener un héroe entre ellos, si tuviera un millón de lectores quizás tendría un héroe leyéndome, pues son muy pocos los héroes, y por ese mismo motivo duran muy poco también, entonces la hábil estrategia del poder para protegerse y preservar la injusticia, es cultivar el concepto del héroe, y con él, adormecer a la inmensa mayoría de la gente en aceptación y sumisión, pues es a esa gente a la que teme, no a los héroes, a los cuales tarde o temprano destruirá.

La historia se desarrolla utilizando una narrativa simple, exceptuando unas escenas en la se quiebra esta estructura y se le da mayor vuelo artístico a las mismas. La primera es en la que se utiliza una suerte de teatro grotesco, mecanismo con el cual se difundían las ideas de oposición en aquella época, para expresar el momento en que las ideas de Galileo llegan al pueblo, y como de ellas surge la sustitución de la fe por la duda, como el régimen establecido: los cardenales girando alrededor del papa, los obispos alrededor de los cardenales, y la larga secuencia hasta el más pobre campesino, se desploma ante uno mucho más natural en el cual cada uno hace lo que tiene ganas, sin opresores ni oprimidos. La elección de cómo representar la idea es perfecta, y el contenido tanto conceptual como artístico es brillante. La segunda escena es cuando van vistiendo al papa, mientras el cardenal inquisidor lo presiona para que detenga a Galileo. La extensa secuencia de vestimentas que le van poniendo encima, junto al numeroso conjunto de líderes que desfilan para escuchar sus palabras, van cargando sobre el papa un peso enorme que se respira en cada segundo de esa escena. La tercera, es la espera por la retractación de Galileo, en donde, en el mismo cuadro, y con un interesante juego de sombras, parecido al utilizado por Eisenstein en “Ivan el Terrible”, se muestran la fe y la razón, representadas por, la hija de Galileo la primera, y sus discípulos la segunda. Ella rezando frenéticamente, ellos discutiendo sobre lo que haría Galileo, ella cerrada, nublada, ellos argumentando, la escena genera tensión, aún conociendo su histórico desenlace, y es coronada con la frase disparadora de la reflexión del párrafo anterior. Finalmente, además de las escenas descriptas recientemente, cabe destacar la original idea de utilizar un coro de niños como prólogo de cada capítulo, lo cual corta el dramatismo sin perder la atmósfera de la era que esta siendo narrada.

En definitiva, una excelente película, donde varios importantes conceptos sociales son presentados concisa y precisamente, utilizando correctos y variados mecanismos artísticos.


miércoles, 6 de junio de 2007

La peligrosa vida de los altar boys, de Peter Care




Nombre original: The Dangerous Lives of Altar Boys
Director: Peter Care
Origen: Estados Unidos
Año: 2002

Sin ser una estúpida comedia adolescente, es una mirada algo liviana de sus vidas. Si bien se presentan la mayoría de sus conflictos: la enseñanza opresiva y desconectada de su realidad, la indiferencia o desconexión familiar, la hipócrita sociedad, la interrelación con sus pares, en una historia bastante correcta y bien narrada, la profundidad con que se exploran es bastante escasa, cayendo en demasiados lugares comunes, y excediéndose en el contenido humorístico, dándole a la película un molesto tufillo a mainstream cómico.

Es rescatable la idea de recontar la historia principal, mediante la inclusión del cómic que surge de la imaginación de uno de sus personajes, y de esta manera, mostrar explícitamente los sentimientos y deseos que se intuyen en él. De todas formas el cómic tiene un aporte limitado pues el personaje es muy simple, y a su vez la simbología no es nada innovadora, limitándose prácticamente a copiar algunas ideas de The Wall, de Alan Parker.


lunes, 4 de junio de 2007

La pasión de Juana de Arco, de Carl Theodor Dreyer




Nombre original: Passion de Jeanne d'Arc, La
Director: Carl Theodor Dreyer
Origen: Francia
Año: 1928

El director construye el guión basándose únicamente en los relatos escritos, del interrogatorio, condena, y ejecución de Juana de Arco, datos seguramente conocidos por los espectadores, por lo que no podía crear nada en la trama. A su vez, la película es completamente muda, no solo no hay sonido, lo cual es esperable para la época, sino que tampoco hay música, en la sala de cine se escuchan los motores del aire acondicionado y el proyector, junto con el rozamiento de algún espectador al acomodarse, aparte de eso, solo silencio.

A pesar de esto, el director logra transmitir la soberbia y desidia de los jueces religiosos, y su paulatina desesperación y miedo al no encontrar fisuras en la pasión de Juana y si en sus mandatos, y especialmente la convicción, sinceridad, y sencillez de Juana al exponer la misión que Dios le había encomendado.

Para pintar esas sensaciones el director apela al expresionismo, y especialmente, al uso constante de primeros planos, siendo esto claramente lo que distingue a la película. El trabajo de los rostros es sumamente cuidado, tanto en la apariencia grotesca de los jueces, muy similar a la forma que Eisenstein presenta a los individuos con poder, como la increíble expresividad lograda por la actriz que encarna el papel de Juana.

La variación de matices que se ven en el rostro de Juana durante su tragedia son sutiles, imposibles de describir, pero indudablemente claros y convincentes, y perfectamente alineados con la situación que estaba padeciendo en cada momento. Si bien la fotografía es muy buena, son en los primeros planos de Juana, donde casi exclusivamente se encuentra el valor de esta película, siendo este muy alto. Por este motivo, la misma, es una excelente muestra de las posibilidades del cine, y de la genialidad de ambos director, y actriz.


sábado, 2 de junio de 2007

Baile de ilusiones, de Sydney Pollack




Nombre original: They Shoot Horses, Don't They?
Director: Sydney Pollack
Origen: Estados Unidos
Año: 1969

La miseria humana, y su explotación como espectáculo, define concisamente esta película, en la cual un maratón de baile, nombre engañoso para un conjunto de parejas arrastrándose por la pista, es la excusa para que el “gran” público, ávido de morbo, se deleite con unos desafortunados humillándose por comida y un premio ridículo.

En un momento en que estamos plagados de “reality-shows”, la forma contemporánea de ver personas humillarse, esta película nos brinda un nexo, entre los mismos y los salvajes “espectáculos” en el coliseo romano de la antigüedad, o la ejecución de brujas en la edad media, pues este concurso, tiene todo el guionado que se hace obvio en cualquiera de sus actuales símiles televisivos, y la presencia del público en el lugar lo une fuertemente a sus versiones más antiguas.

La película se desarrolla correctamente, presenta múltiples facetas del drama, incluye diversos personajes unidos únicamente por la misma desgracia, muestra las manipulaciones de los organizadores, las transformaciones en los concursantes, y el paulatino deterioro de todos ellos: concursantes, público, organizadores, y de todo el entorno: arte, espectáculo, sociedad. Quizás, esa exhaustiva presentación, sin llegar a molestar, se estaba tornando algo pesado cuando el director decide culminar la película, el cual parece algo brusco pero bien resuelto.

El final es lo que proyecta el concurso al contexto más amplio de la vida, donde se reproduce la misma competencia, la misma desgracia, el mismo sufrimiento, la misma opresión de los organizadores, la misma manipulación por parte de ellos, el mismo deterioro, y finalmente la misma forma de salir del juego. El desenlace es preciso y necesario, y quiero además destacar, la excelente decisión de iniciar la película con la voz del locutor iniciando el espectáculo, y especialmente la de terminarla con esa misma voz, mientras el maratón continua, y los participantes siguen padeciendo en la pista. Esto le otorga eternidad a la competencia, y despega la historia de los personajes, para insertarla en el drama del ser humano.


Donaciones

Imagina un mundo en el cual todos regalemos lo mejor que hacemos, y todos hagamos lo que más nos gusta hacer.

Luego, no solo imagínalo, sino que también, vive en él. Yo ya estoy allí, acompáñame.

Un abrazo,
Diego

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